La escuela en tiempos de cambio


Orígenes de la Escuela

La escuela como institución de masas surge paralelamente a la construcción de los estados nacionales. Los sistemas educativos buscaron transmitir a las nuevas generaciones la cultura, los saberes y las normas de la sociedad nacional, las exigencias del mercado de trabajo moderno y el respeto por el nuevo orden político y legal. Los estados fueron asumiendo buena parte de estas tareas educativas, que ya no podían ser confiadas al marco familiar y al contexto social-comunitario más inmediato. 

Pero en las últimas décadas los procesos globalizadores y de la Sociedad de la Información cuestionan las bases estructurales que sustentaron la creación y expansión de los sistemas educativos. 

El ritmo del cambio social se encuentra marcado por la celeridad y la ubicuidad. Uno de los planos principales en que se puede ver estos cambios es en la cantidad de conocimiento producido y la forma en que este conocimiento circula en la sociedad. De cuerpos de conocimientos relativamente escasos y protegidos por cuerpos especializados de productores (científicos, investigadores) y difusores (educadores), hemos pasado al paradigma de la Sociedad de la Información. En ella, la información se presenta como una materia relativamente abundante, que debe ser compartida y negociada en forma "horizontal". De conocimientos altamente codificados y estables, se pasa a una multiplicación exponencial del saber disciplinar en escasos períodos de tiempo (Brunner, 2002; Gibbons, 2000).

Al mismo tiempo, la homogeneización de las sociedades nacionales e industriales ha dado paso a una explosión de diversidades. En el caso de los sistemas educativos, esta creciente heterogeneidad y diferenciación se manifiesta en la población escolar, en los docentes y en las demandas de autonomía de las instituciones escolares; diferencias que en muchos casos ponen de relieve un proceso de creciente desigualdad. 

Ser docente hoy: toda una paradoja

Andy Heargraves (2003) señala que la docencia es en la actualidad una profesión paradójica, encerrada entre ejes contradictorios:

Por un lado, se espera que los docentes sean capaces de conducir un proceso de aprendizaje que permita el desarrollo de las capacidades para la innovación, la flexibilidad y el compromiso, necesarios para el desenvolvimiento en la emergente Sociedad de la Información y simultánemanete se pretende que los docentes y las instituciones educativas mitiguen y contrarresten problemas característicos de nuestros tiempos: profundas desigualdades económicas, desigualdades en el acceso a los medios simbólicos, excesivo valor del consumismo, disgregación del sentido y pertenencia comunitaria. Estos dos objetivos en si mismos se presentan como opuestos.

Entonces, los docentes deben:

  1. Ser impulsores o promotores de la sociedad del conocimiento y de todas las oportunidades que promete.

  2. Ser los cuestionadores de la sociedad del conocimiento y la globalización y sus efectos en la exclusión social y en la creciente inseguridad existencial de las personas.

  3. Pero también son “víctimas” de las políticas de la globalización que tienden a promover soluciones educativas con menores costos (incluyendo, claro está, el salario).

Antes y después: un escenario cambiante

Las escuelas y los sistemas educativos fueron creados para responder a los desafíos de un determinado período histórico, situado entre mediados del siglo XVIII y fines del XIX. En ese período convergieron necesidades de la revolución industrial, de la urbanización y de los Estados:

“Para asumir esta misión histórica, la escuela de masas (re)creó un orden moderno de lo sagrado: invistió a maestros y profesores de la tarea de cuidar la formación de las almas, transmitir y velar por los símbolos sagrados de la Nación, la moral y el trabajo. La escuela se constituyó como un ámbito que debía tomar distancia del mundo social para corregirlo, mejorarlo, moralizarlo. El universo escolar se afirmó como un espacio con legalidad propia, relativamente cerrado a las amenazas del mundo, que conjuraría el desorden de los signos y filtraría con mallas firmes las influencias perniciosas que amenazaban a los niños. De este modo, la implantación de la escuela elemental en la vida comunitaria implicó una vasta y conflictiva tarea política y cultural de exclusión y desarraigo de los regionalismos y saberes locales y su reemplazo por una producción cultural y pedagógica racional, sistemática y especializada” (Palamidessi, 2005).

De manera simétrica, este rol central en la función del docente se correspondió con un espacio físico centrado y regulado desde la posición en la sala de clase.

Este ordenamiento espacial, diferenciado para docentes y alumnos, proporcionó las condiciones para una organización particular de la tarea. El principio regulador de la actividad escolar se conformó a partir de la centralidad espacial y simbólica del docente.

En el dispositivo escolar configurado por un docente al frente de veinte a cuarenta alumnos, el docente es quien monopoliza y organiza los turnos de habla. La interacción es radial, es decir, confluye en el centro en el que se ubica el profesor. Los intercambios de comunicación horizontales entre pares de alumnos no son una situación corriente en este escenario. Existió una tecnología social explícita tendiente a organizar el habla y el silencio tendientes a organizar una forma de gobernar la clase escolar.

Los grandes cambios

¿Por que estos grandes cambios afectan los simientos de la educación concebida en la modernidad?

  1. La cantidad y diversidad de conocimientos, textos y productos que circulan no deja de crecer.

  2. La alfabetización no se restringe ya al acceso a la lectura y la escritura. De hecho, ha dejado de ser conceptualizada en singular para dar cuenta de una pluralidad de saberes, en los que se incluye a los lenguajes audiovisuales, la capacidad de seleccionar y organizar cúmulos importantes de información y la operación de computadoras, entre otras. El acceso a nuevos medios como Internet, genera nuevas demandas en términos de competencias.

  3. La escuela deja definitivamente de ser el canal privilegiado mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con la información sobre el mundo, proceso que ya había iniciado la irrupción de la TV.

  4. Los sujetos con los que trabaja la educación escolar son crecientemente atravesados por flujos electrónicos globales -estímulos, imágenes y textos- que proveen una parte cada vez más importante de los materiales sobre los que se construyen las narraciones y versiones de lo social y la identidad de los individuos.

Consecuentemente, las presiones y demandas a la institución escolar se han multiplicado exponencialmente y las exigencias sobre el rol y el desempeño docente se han diversificado y complejizado. Sin embargo, el incremento de las presiones y de los nuevos atributos del rol no se han asegurado con nuevos recursos, sostenes y apoyos -materiales, institucionales y simbólicos- para el desempeño de la función. En el ordenamiento pedagógico escolar, diversos procesos han contribuido a llevar a la docencia en esa dirección.

¿Por qué se dice que la escuela se encuentra cuestionada en sus bases estructurales? ¿En qué medida responde hoy la escuela a lo que requiere la sociedad? ¿Cuáles son los desafíos que los docentes debemos enfrentar en este nuevo contexto?